Cuando Daala era joven, decidio ser parte del Imperio. Aún cuando era discriminada, debido a ser mujer, logró graduarse entre los mejores de su clase, en la Academia Imperial de Caridia, una de las más estrictas y exigentes del Imperio, pero debido a ser mujer Daala fue obligada a realizar tareas casi burocráticas. Por esta razón Daala decidio crear una identidad falsa, para así lograr que la acendieran y le dieran trabajos más acorde a su calidad.
El Gran Moff Tarkin fue quien la descubrío y decidio llevarsela consigo, tanto por su inteligencia y habilidades como por su belleza. Tarkin deseaba mantener escondida a Daala, para que el Emperador no la descubriera, y por esto la asignó como comandante de un projecto secreto, localizado dentro de un mar de agujeros negros a las afueras de Kessel, un area conocida como el Maw. De esta forma Daala se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de Almirante y estaría ademas a cargo de cuatro Destructores Estelares.
La instalación secreta en Maw era totalmente desconocida para el resto del Imperio, incluso para el Emperador y era un lugar donde Tarkin había juntado a las mayores mentes científicas que había podido "reclutar" y estaba destinada a construir armas de gran poder destructivo. Por supuesto, Tarkin se llevaría el credito de cada una de las nuevas armas que salierán de esta instalación.
Fue aquí donde se crearón los planes de la Estrella de la Muerte y donde se construyo el primer prototipo. Al conocer esta nueva "maravilla", Tarkin decidió presentarsela inmediatamente al Emperador y le dejo un nuevo desafío a Daala: construir una arma, más potente y mortífera que la Estrella de la Muerte. El proyecto tendría una fecha de expiración en nueve años más y nadie podría abandonar el complejo secreto.
Once años pasarón hasta que nuevas noticias llegarón, en la forma de un trio de rebeldes: Han Solo, Chewbacca y Kyp Durron, los cuales habían escapado recientemente de las minas de Kessel. Daala los capturo y los interrogó, logrando saber sobre la muerte de Tarkin, la destrucción de la Estrella de la Muerte y la caída del Imperio. Furiosa, Daala decidio usar su arma más potente, el encargo que Tarkin le había hecho hace tanto tiempo atrás: el Destructor de Soles, una nave virtualmente indestructible y con la potencia de desrtruir sistemas solares completos.
Lamentablemente para los planes de Daala, Han pudo apelar a la conciencia de Qwi Xux y de esta manera poder escapar, junto con Chewie, Kyp y Qwi de la instalación junto con el único prototipo del Destructor de Soles. Durante la pelea, uno de los Destructores, el "Hidra", fue atravezado por el Destructor de Soles, perdiendo el control y callendo dentro de uno de los innumerables agujeros negros. Daala percigio, con el resto de sus destructores a la nave, pero esta logro escapar, por lo tanto decidio retirarse a la Nébula Cauldron, para reorganizar su estrategia. Allí, Daala capturo y destruyo una Corveta Corelliana, la cual se dirigia a Dantooine, luego fue a ese planeta y destruyo la colonía existente ahí.
Su próximo objetivo fue Mon Calamari, el centro de construcción de las naves de la Alianza. Pero en la batalla, cayó en una trampa que le había preparado el Almirante Ackbar, perdiendo uno de sus destructores . Daala tuvo que volver a huir hacia la Nébula Cauldron, pero Kyp Durron, manejando el Destructor de Soles la estaba esperando. Daala logró huir en su desrtructor "Gorgón", pero su otro destructor fue destruído.
Ahora, reducida a un solo destructor, apenas funcional, Daala decidío volver a su instalación secreta en el Maw, pero su mala suerte le acompañó, pues al llegar encontró que fuerzas de la República estaban tomando posesíon del lugar. Finalmente Daala bajó todos los planes y datos de la computadora de la instalación y ordenó a su destructor chocar la instalación, una orden aparentemente suicida, pero está vez la suerte estuvo de su lado, ya que logró destruir la instalación y huir sin que ninguna fuerza de la República se diera cuenta.
Una vez fuera del Maw, Daala ordenó a su destructor ir a los Sistemas Core y unirse al resto del Imperio, para intentar de alguna forma destruir a la Nueva República.